LOS MAGOS ERAN VERDADEROS ADORADORES

INTRODUCCIÓN

Erróneamente se ha enseñado como afirmación bíblica respecto a los magos venidos de oriente, que son 3 y que son reyes. Si bien la enseñanza bíblica no ratifica esos datos, la escritura sí nos da una lección de verdadera adoración a través de estos personajes. Aunque el evangelio de Mateo es casi que exclusivamente para el pueblo judío, la mención a los magos deja ver que hay corazones sinceros entre los gentiles que anhelan encontrarse con un salvador. Si usted desea ser un adorador, lo invito a que examine conmigo las enseñanzas que deja el escaso registro de estos especiales personajes.

LOS MAGOS VINIERON A JESÚS DESDE MUY LEJOS

La distancia no fue un impedimento para encontrarse con el salvador. Emprendieron una larga travesía donde el cansancio aparecía como un resultado natural del recorrido y los gastos se multiplicaban con la rudeza del camino. Debieron haber dejado muchas cosas en sus lugares de origen: tal vez dejaron riquezas, o posiblemente profesiones. No sabemos lo que implicaba un viaje en esa época, pero seguro que el costo no era poco. Y esta es precisamente la actitud que se espera del verdadero adorador; aquel adorador que no tema actuar de manera decidida y aún en contra de la lógica, a fin de poder encontrarse con su Salvador. Que no tema si acaso debe dejar una historia, un pasado atrás, que no tema en dejar lo que le pueda separar de su Salvador. Recuerde que el encuentro con el salvador, el Mesías, el encuentro con Cristo, suple todo lo que a la vista del mundo pueda perderse.

LOS MAGOS VINIERON A JESÚS CON UNA LIMITADA REVELACIÓN

Su deseo era tan grande de encontrarse con el salvador y sus expectativas tan sinceras de conocerlo, que el limitado conocimiento no fue ningún impedimento para llegar a postrarse ante el Mesías, el Salvador prometido. No tenían la misma revelación de los jefes judíos quienes sabían hasta el lugar exacto de su nacimiento, no tenían el conocimiento profético que indicaba la fecha del origen del Salvador, no tenían la escritura que los guiaba a toda verdad y sin embargo, con la fuerza de sus mejores intenciones, con un corazón sincero, Dios los guió mediante algo familiar para ellos, sus predicciones astronómicas, para que no se perdieran la maravillosa oportunidad de llegar a adorar al recién nacido rey. Y así hará con los que de corazón devoto quieren adorarle en espíritu y en verdad; de la misma manera conducirá a quienes dicen tener limitaciones para conocer las profundas verdades bíblicas y los llevará a una experiencia única de adoración real. Tal fue el caso de una hermana en Bogotá, quien sin saber leer, llevaba al conocimiento de la verdad a médicos, abogados y profesionales que a todas luces tendrían mayores posibilidades intelectuales que aquella analfabeta mujer de Dios. La falta de conocimiento no es una excusa para la adoración correcta y sincera a nuestro Señor.

LOS MAGOS VINIERON A JESÚS CON GRAN GOZO

Con certeza fueron llenos de satisfacción cuando vieron cumplidos sus esfuerzos. Es verdad, el esfuerzo fue grande, las dificultades del camino abrumadoras, los gastos incontables, pero el gozo que produce encontrarse con el salvador, la alegría que se halla postrándose ante el Cristo prometido, no tienen ninguna comparación. Y es tan verdad hoy como lo fue en ese entonces. No dudes por un instante en caer a los pies de tu Salvador, no temas en llegar a Él; el gozo que proporciona el encuentro con Jesús es indescriptible e incomparable.

LOS MAGOS VINIERON A JESÚS PARA ADORARLO A ÉL

Sus expectativas no estaban siendo estimuladas por la curiosidad o por las intrigas caprichosas de un grupo de intelectuales que pretendían dar respuestas humanas a actividades divinas, no tenían la intención de llenarse de orgullo o vana gloria por lo efectivo de sus saberes y conocimientos científicos ¡no! La intención real de los magos venidos de oriente era la adoración. Y es lo mismo que anhela Jesús hoy del que se acerca a Él en estas épocas, nuestro Salvador desea una verdadera adoración. Note la actitud de los magos, no se postraron ante María o José, los padres del niño, no llegaron para que los padres y el niños los reconocieran como dignos de admiración, llegaron con una actitud reverente, humilde, con una disposición de olvidar las dificultades de su peregrinaje, de lo cansino de su viaje y sin importar que el Salvador a quien buscaban era un niño envuelto en pañales, le adoraron a él. Nuestra actitud debe ser de una adoración sincera y exclusiva para él.

CONCLUSIÓN

Y llegaron los magos ante la presencia de Jesús, el niño rey, el Mesías prometido, llegaron de lejos con poca revelación, pero llegaron con el gozo del adorador verdadero. Llegaron con tesoros especiales que indicaban el conocimiento que tenían de la tarea de aquel bebé: Le ofrecieron Oro, un metal precioso otorgado a la monarquía, símbolo de la realeza con el que daban a entender que reconocían a aquel niño como descendiente del linaje real, como el retoño de Isaí que habría de liberar a Israel y que lo regiría con vara de hierro. Le ofrecieron incienso, de uso casi que exclusivo en el servicio de adoración, dejando ver que lo veían como un intercesor, como el sacerdote que necesitaba Israel, como el que ofrecería sus perfectos méritos en favor de la humanidad. Al mismo tiempo, esto nos invita a que nos acerquemos confiadamente al trono de gracia mediante Cristo Jesús, seguro que hallaremos gracia y oportuno socorro. Le ofrecieron mirra, empleada para el embalsamamiento, como sabiendo que a ese bebé le estaba preparado un sepulcro, que sería sacrificado a favor de la humanidad y al mismo tiempo nos recuerda que una muerte nos regala el don inmerecido e inmarcesible de la vida eterna. Querido, en estos momentos, tomemos el ejemplo de los magos, quienes son verdaderos adoradores, ¿lo quieres ser tú?

Andres Yamid Bernal Martinez